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“Invitaría a los jóvenes a que aprovechen la posibilidad de la globalización para entender que este es un mundo donde somos diferentes”.

September 11, 2017

Consuelo Gaviria ha dedicado toda su vida a la educación. Estudió Filosofía y letras en la Universidad Javeriana y realizó una maestría en historia en la misma institución. Empezó dictando clases de paleografía (ciencia encargada de traducir documentos antiguos) en la Javeriana, pero la mayor parte de su carrera ha trabajado en colegios. Actualmente se dedica a capacitar profesores en el tema de la educación inclusiva un aspecto que, según Consuelo, falta desarrollar bastante en Colombia y en el que ella se ha enfocado durante su recorrido como educadora. Conversamos con ella para que nos contara cómo se pueden generar cambios en la juventud de hoy en día desde el aula de clases.

 

  • ¿Por qué decidió trabajar con gente joven?

CG: Tengo un don, diría yo, que me fue dado, y es la capacidad de comunicarme con la gente joven. Entonces empecé, desde que salí de la universidad, a darme cuenta que más allá de la cuestión puramente académica que yo podía transmitir, había algo de feeling con los estudiantes.

 

  • ¿Cuál ha sido su motivación para aportar desde su experiencia al crecimiento de los jóvenes?

CG: Uno viene a este mundo a hacer algo para servir. Si no se sirve entonces no tiene sentido la vida y eso lo he anclado en la existencia totalmente. Yo tengo la teoría de que uno tiene que levantarse todos los días pensando, ¿a quién le puedo dar la mano? Ese tipo de cosas las hago porque amo mi país y tengo la sensación de que tenemos que hacer algo para decir yo te quiero… Yo te quiero ciudad, yo te quiero vecino, yo te quiero alumno. La educación, en ese sentido, me ha dado la oportunidad de poner en práctica esa filosofía de vida.

 

  • ¿Cómo se les enseña a los jóvenes a cambiar la manera de entender el entorno en el que han crecido y a cambiar ciertas conductas que han aprendido en dichos entornos?

CG: El aprendizaje es una modificación de las estructuras previas que tiene un individuo en su cerebro. Y para modificar esas estructuras, es decir, para aprender, yo creo que nunca es tarde; obviamente, es mejor si se empieza temprano. Nunca es tarde para llegar a decirle a una persona, hay esta oportunidad. La única forma para poder impactar en los jóvenes, en los jóvenes adultos (16 hasta los 20 años) es que haya docentes preparados dispuestos a aceptar el cambio. Lo importante es que el joven, no importa que aparentemente sea tarde por su edad, entre en el juego dialogante del discurso pedagógico. ¿Cómo se logra? Con el diálogo. Un diálogo que haga parte de una estructura horizontal en la que el maestro se ponga al nivel del estudiante y que ambos interactúen de igual a igual y no se vea al profesor como una autoridad impositiva, como ocurría antes y sigue ocurriendo en la educación en Colombia.

 

 Foto: Ricardo Henao

  • ¿Qué pueden hacer los jóvenes para ayudar a crear una sociedad más incluyente?

CG: Yo creo que los jóvenes de hoy tienen una ventaja que es la globalización. Si son muchachos bien arraigados, digamos, que utilicen esa globalización para poder incluir en su círculo vital formas de comportamiento que nos permitan aceptar las diferencias. Pero si los jóvenes no reciben un entorno que los eduque, repiten los comportamientos de generaciones anteriores. Por eso es tan importante generar cambios desde la educación.

 

  • ¿Por qué considera que es importante apoyar a la juventud?

CG: Porque la juventud es el presente. Hay un lugar común que dice que la juventud es el futuro y no es verdad, la juventud es el presente. La sociedad tiene que sentarse seriamente a pensar cómo quiere educar a sus jóvenes. La buena educación de los jóvenes, a mi modo de ver, es necesaria porque son los que están manejando el mundo. Pero yo me hago la pregunta de si los jóvenes nos ven a nosotros, los adultos, como modelos. Yo creo que no. Y aquí vuelvo al punto de que tenemos que ponernos en una posición de horizontalidad donde, con la mejor voluntad, tratemos de darles y de mostrarles a los jóvenes las cosas tenemos notros que les pueden servir a ellos, pero desde el profundo respeto.

 

  • ¿Actualmente cómo ayuda desde la academia en el crecimiento de los jóvenes?

CG: Me salí del ámbito escolar niño o joven, para pasarme al ámbito escolar docente. Porque tengo muy claro que el mundo de ahora ha cambiado tanto que… O nos actualizamos y nos ponemos al día, o realmente nuestra obsolescencia está dada no por los años sino por la ignorancia. Entonces, pienso seriamente que hay que capacitar a los docentes para cambiar el sistema y que exista una educación realmente incluyente en Colombia.

 

  • ¿Por qué decidió trabajar con el tema de inclusión?

CG: En un momento de mi vida como docente me di cuenta de que yo necesitaba otras competencias y empecé a ver, también, que el país tiene una deuda con las personas con discapacidades físicas o cognitivas, entonces me metí en ese cuento. Toqué puertas en varios sitios y dije que quería ayudar, pero ayudar desde el aula. Me dieron la oportunidad de trabajar con colegios distritales en los que hice una capacitación en neuropsicología a los profesores. En este momento estoy dedicada a eso, a capacitar docentes en los nuevos modelos educativos. También realizo en la Universidad de la Sabana seminarios de inclusión educativa y capacito a estudiantes de posgrado para que entiendan su responsabilidad y ayuden en la transformación de la educación en nuestro país. 

 

  • ¿Qué hace falta para que en Colombia exista realmente un sistema de educación inclusiva?

CG: Para que eso sea posible, hay que entender que inclusión no significa solamente que haya cabida para los niños y jóvenes con discapacidad en los colegios. La inclusión es el respeto por la diferencia. La inclusión es un aula de clases donde un muchacho al que no se le facilitan las matemáticas, por ejemplo, pero que tiene habilidades en otras áreas, tenga todas las oportunidades. Lo que toca es que a los jóvenes se les valore desde sus competencias. Esa es la inclusión, es el respeto por la diversidad. Pero donde todo el mundo pueda participar de lo mismo.  También, es muy importante entender que a los estudiantes hay que evaluarlos por sus procesos y no por sus resultados. El proceso no indica el desarrollo de la competencia, sino el desarrollo de una fortaleza de personalidad que es el reto de hacer las cosas bien. Esa forma de evaluación hace parte del entendimiento de las diferencias.

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